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La sordera súbita: Guérir quelquefois, soulager souvent, consoler toujours.

Sordera súbita


La sordera súbita es la pérdida aguda de la audición, generalmente por un solo oído (98%), en un lapso menor a tres días. Suele revertir espontáneamente en casi 2/3 de los pacientes, pero todos viven el desconsuelo de saber que tienen una enfermedad en curso que podría dejarles sordos parcialmente o de manera total por un oído. La forma como el médico maneje esa condición y otorgue la información, jugará un papel fundamental en el bienestar del paciente.

La sordera súbita ocurre entre 5 a 20 personas de 100 mil, y casi siempre, luego de los cincuenta años. En algunos pacientes esta pérdida puede ser reversible. En 1/3 de forma total, otro tanto de manera parcial, y otro 1/3 de pacientes en los cuales, no se logra recuperar la audición. Algunos factores asociados a pacientes que no han recuperado la audición son: la presencia de síntomas vestibulares (inestabilidad, vértigo o mareo) al momento de la pérdida de audición, la instauración tardía de algunas medidas terapéuticas, principalmente esteroides, vasodilatadores y antivirales; aunque existen serias controversias al respecto. Donde no hay controversias es en el impacto que produce el déficit de un órgano sensorial en muy corto tiempo.

Además, la mayoría de las veces (>90%) sin una causa identificable clara y casi siempre anunciado en palabras que el paciente interpretará como: “no hay nada que hacer”, “mi pérdida auditiva es irreversible”, “tendré que escuchar ahora por un solo lado”, “¿será que va a pasar del otro lado y estaré completamente sordo?”.

Estas “afirmaciones e interrogantes” le rondan por la cabeza a pacientes y familiares durante mucho tiempo. Aunque la mayoría de las veces son respondidas de manera inmediata por los médicos, estas siguen girando en su propia órbita y retumban una y otra vez, causando desespero, angustia y desesperanza. No perdamos de vista que la sordera súbita produce la pérdida de un órgano sensorial, aunque sea de manera parcial porque se presenta unilateral. Visto de esta manera, quien lo padece vive como quien le amputan un miembro.

De allí que estos pacientes vivan un verdadero duelo y los profesionales de la salud (médicos, tecnólogos, audiólogos, audioprotesistas), que somos responsables de dar esta mala noticia, tenemos que prepararnos en adquirir destrezas y habilidades comunicacionales.

Comparto algunas recomendaciones que podrían ser útiles al momento de informar al paciente:

  1. Deténgase a pensar en su propia situación emocional. Conocer nuestro estado emocional nos prepara para mantener el control ante la respuesta imprevista del paciente y a usar el tono adecuado, independientemente de la situación emocional que estemos viviendo.
  2. Garantice un ambiente apropiado. El médico o profesional de la salud encargado de dar la noticia, debe velar porque no exista ninguna interrupción (llamadas a la puerta y/o por teléfono). De este modo la comunicación será más fluida y brindará al paciente un espacio con libertad para expresarse.
  3. Propicie la presencia de un familiar cercano.  El estar acompañado por un ser querido le hará al paciente sentirse acompañado y contenido.
  4. Invite a sentarse, tanto al paciente como a su acompañante. Al sentarse, el paciente mantendrá relajada una parte de su cuerpo y le hará sentirse mejor.
  5. Procure evitar las barreras. Sentarse al lado del paciente, sin un escritorio de por medio, facilitará la comunicación y la confianza. Además, si el médico adopta una postura relajada (sin cruzar los brazos ni las piernas) es muy probable que el paciente lo imite, sin darse cuenta, y este simple gesto favorecerá su relajación.
  6. Muestre empatía. Al entrar en sintonía con lo que siente el paciente, éste se sabrá comprendido y le será útil en el proceso de asimilación de su nueva realidad.
  7. Esté abierto a establecer contacto físico respetuoso. El contacto físico puede brindar bienestar. Un abrazo oportuno relaja al paciente y le brinda seguridad y protección.
  8. Sea directo. Es prudente hacer un preámbulo inicial breve para luego ir sin rodeos, pero con tacto, a la información relevante. Luego habrá tiempo para responder las preguntas y el ritmo de la conversación lo irá marcando el paciente con sus inquietudes y tono emocional.
  9. Brinde alternativas. Al saber las posibilidades y alternativas para escuchar en esta nueva situación, le abrirá al paciente un abanico de esperanzas.
  10. Proyecte los escenarios a futuro con un enfoque positivo. Recree situaciones de la vida cotidiana del paciente con su nuevo recurso audiológico adaptado. Por ejemplo, un paciente con hipoacusia súbita derecha con un sistema cros: Ahora mientras conduzca el auto con su mujer al lado, podrá escuchar con comodidad sin requerir girar la cabeza y poner en riesgo de accidente. Además, este simple gesto, mejorará la comunicación de la pareja.
  11. Este abierto a nuevas preguntas. Lo desconocido genera ansiedad, así que solamente con dar respuesta a las interrogantes que le vayan surgiendo al paciente, le ayudará a vivir mejor.
  12. Procure que el paciente sonría antes de cerrar la entrevista. La sonrisa, aunque sea fingida, genera confort. Estudios revelan que produce una actitud positiva y brinda seguridad.

Una vez entregada la información al 1/3 de pacientes con secuelas graves, debemos ofrecer alternativas de rehabilitación para esta nueva condición.

Las alternativas audiológicas para el paciente con secuelas de una sordera súbita van desde un audífono convencional en aquellos pacientes que conserven audición residual con discriminación para la palabra >50%, hasta el implante coclear u otro tipo de implante de conducción ósea, pasando por audífonos con sistema cros.

Algunas ventajas de optar por el sistema cros es que no requiere procedimientos quirúrgicos y ante un paciente con pérdida auditiva en el oído contralateral, se podría usar amplificación con el mismo dispositivo. Además del beneficio de la comprensión de la palabra en ambientes con ruido, la sensación de escucha biaural y la comodidad al conversar mientras conduce un auto o va de pasajero.

Guérir quelquefois, soulager souvent, consoler toujours. Una famosa máxima atribuida a Claude Bernard, y quien usaba con frecuencia el médico francés Adolphe Gubler en el siglo XIX, expresa el rol del médico con sus pacientes y una visión de la medicina que tiene siempre presente la disposición de ayudar, aunque a veces sea solo a través del consuelo.

“Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre” se hace presente en el acto médico del paciente con sordera súbita. 1/3 se curarán, 1/3 tendrá secuelas parciales y 1/3 déficit total, pero todos vivirán un amargo momento al enterarse de que se trata y recibir la noticia de su médico. Ojalá éste tenga presente esta frase y más que un recuerdo, sea un estilo de ejercer la medicina.